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r e t r a t o s (e n) (c o n) p o s t a l e s
Ítalo Calvino y la extrañeza alada
D.G.D.
En los textos que forman dos de las obras maestras de Ítalo Calvino, Las cosmicómicas (1965) y Tiempo cero (1967), el autor parte de epígrafes extraídos de fuentes científicas a los que luego comenta e interpreta a partir de un personaje, Qfwfq, eterno como el universo y testigo de todos los génesis. En el caso de “El origen de los Pájaros”, uno de los textos de Tiempo cero, el epígrafe es este: “La aparición de los Pájaros es relativamente tardía en la historia de la evolución: posterior a la de todas las otras clases del reino animal. El progenitor de los Pájaros —o por lo menos el primero del que los paleontólogos hayan encontrado trazas—, el Archaeopteryx (dotado todavía de algunas características de los Reptiles de los que desciende), se remonta al Jurásico, decenas de millones de años después de los primeros Mamíferos. Esta es la única excepción a la sucesiva aparición de grupos de animales cada vez más evolucionados en la escala zoológica”.
Al longevo Qfwfq la “evolución” le parecía perfectamente comprensible en su implacable método de exclusión e inclusión, hasta un buen día en que lo sorprende un sonido que nadie había oído jamás y que luego será denominado “canto”. Y es que “la existencia de los pájaros echaba por tierra al modo de razonar en que habíamos crecido”, de tal manera que se desata una oposición a la nueva criatura, decretada “errónea” y hasta monstruosa: “Después de la caída de los Pterosaurios, hacía millones y millones de años que se había perdido toda traza de animales con alas, aparte de los insectos”; hasta ese momento, el imperante razonamiento existencial era simple: “no-monstruos somos todos los que somos y monstruos en cambio son todos los que podían ser y no son, porque la sucesión de las causas y de los efectos nos ha favorecido claramente a nosotros, los no-monstruos, en lugar de a ellos”.
Sin embargo, “si una criatura imposible por definición como un pájaro era posible (y además podía ser un hermoso pájaro como éste, agradable a la vista cuando se cernía sobre las hojas del helecho, y al oído cuando lanzaba sus gorjeos), entonces la barrera entre monstruos y no-monstruos saltaba por el aire y todo volvía a ser posible”. El origen de los pájaros es misterioso pero lo que representa para la humanidad —según atestigua el inmortal Qfwfq, capaz de contemplar procesos muy lentos pero inexorables— es un cambio de paradigma. Con el paso del tiempo lo imposible y monstruoso no sólo es aceptado sino que se vuelve lo único posible y bello; lo que ayer era mentira es hoy la verdad indiscutible y un nuevo orden se extiende hasta parecer que así ha sido desde siempre. La resultante de ello es escalofriante: “En el cielo sigue habiendo pájaros, pero ya nadie se fija en ellos”.
En “El origen de los pájaros” Calvino parece concordar con la idea de un ciclo fatal y determinista, pero en este texto el acento no radica en tal ciclo sino en una de sus etapas: aquella en que todos terminan por aceptar el primer mensaje de esos cantores alados: “esta no era sino una de las innumerables posibilidades; nadie excluía que las cosas pudieran ser de otras maneras completamente diferentes”. Es ese instante en que todos contemplan a los pájaros como revelación: “Se habría dicho que ahora cada uno se avergonzaba de ser como se esperaba que fuera, y se esforzara por ostentar un aspecto irregular, imprevisto: un aspecto un poco de pájaro, o si no exactamente de pájaro, uno que no nos causara el hacer un mal papel frente a la extrañeza de los pájaros”. El acento recae, pues, en ese lapso en que la extrañeza no es vista como potencialmente peligrosa sino como un radical cambio de actitud: “el que tenía cualquier particularidad inexplicable, mientras que antes trataba de ocultarla, ahora la ponía de relieve, y todos tenían el aire del que de un momento a otro espera algo, no el sucederse puntual de causas y efectos, como en un tiempo, sino lo inesperado”.
Calvino centra “El origen de los pájaros” en el periodo anterior a la institucionalización de lo impensable convertido en paradigma. Es el momento en que la reina de los pájaros dice a Qfwfq, sediento de respuestas: “Entenderás cuando hayas olvidado lo que entendiste antes”. Qfwfq alcanza así su propia revelación: “conseguí abarcar en un solo pensamiento el mundo de las cosas tal como eran y el de las cosas como habrían podido ser, y me di cuenta de que un solo sistema lo incluía todo. [...] ¡Monstruos y no-monstruos han estado siempre cerca! Lo que no ha sido continúa siendo”. Los pájaros —sugiere Calvino— son la paradoja, la excepción que no confirma a ninguna regla, la gran metáfora de un universo que lo incluye todo.
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P O S T A L E S / D G D / E N L A C E S
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