sábado, 30 de mayo de 2009

Creer

DGD: Paisajes-Serie del otoño 1, 2008
*
Y qué ardua faena creer.
*
Todo es posible menos la fe.
No creer en la fe:
creer, simplemente,
como el pez en el agua,
que también es su conciencia;
*
creer,
como el manantial que lanza a los bosques
al venado, su reflejo impredecible.
*
Nadar en la conciencia,
luna en un charco de lodo:
creer.
*
Uno se cree:
se mira y se cree;
se cree la cara que se mira.
Y así andamos,
creyéndonos,
creyendo que uno se cree,
mirando que los demás se mueven
—se creen—.
*
Nos movemos,
y de ahí el problema:
el exceso de fe:
ni buena ni mala.
Día tras día,
uno cree en el espejo en que se mira.
*
Sí, a veces hay la duda:
creemos a ratos en la duda,
pero siempre algo nos distrae
a tiempo
y uno sigue creyéndose.
*
La búsqueda de Dios,
entre otras cosas,
es también una forma
de restarle fe al mundo,
de hacer que un día
las montañas muevan a la fe:
a ver
si de una vez por todas
por fin comienza
la Creación.
*
***
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[De Apuntes para un retrato de Alejandra, Departamento de Bellas Artes de Jalisco, Col. El Granado, Guadalajara, 1987. Edición agotada.]
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1 comentario:

Ana dijo...

Gracias por este poema. En él todas las lecciones del amor: confianza y videncia. Gracias.