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r e t r a t o s (e n) (c o n) p o s t a l e s
Reunión (42). Pájaros, 4
[Los pájaros son afines a las paradojas. La primera es, desde luego, su juventud respecto a las demás criaturas del reino animal: su edad es de sólo 165-150 millones de años. La segunda es que se les considere dinosaurios, es decir, los únicos dinosaurios vivos conocidos porque se originaron a partir de dinosaurios terópodos a finales del Jurásico; son, pues, los únicos dinosaurios que sobrevivieron a la extinción masiva del final del Mesozoico hace unos 66 millones de años, esa catástrofe que acabó con los pterosaurios y todos los dinosaurios no avianos. La tercera paradoja es que se les defina como reptiles en cuanto a su parentesco evolutivo, y específicamente reptiles de sangre caliente, y que, por lo tanto, sus parientes vivos más cercanos sean los cocodrilos. La paradoja es consustancial a los pájaros; esa no es sino una forma de decir que son poesía.
Los poetas saben reconocer esa conexión bidireccional; así, el poeta chino Du Fu (712-770) canta: “mis ojos / se clavan en la distancia, / de pronto penetran en ellos / pájaros que al nido retornan”. Para este poeta, la mirada humana forma parte del vuelo y la migración de las aves: mirándolas las ayuda a retornar al nido; mirándolo, ellas lo ayudan a llegar al poema. Un gran puente (por no decir una gran mirada) se extiende a aquellas líneas de “Novela como nube” en que Gilberto Owen reconoce: “Pero Rosa Amalia ha vuelto a él sus ojos tan lentamente, tan suavemente, como si en el alambre de la mirada llevara pájaros posados y temiera espantarlos”. O bien Olga Orozco: “Entran con una antorcha para incendiar el bosque sumergido en la almohada, / para disimular las ramas que encandilan desde el fondo del ojo, / los pájaros insomnes, con su brizna de fuego arrebatada al fuego de los dioses” (“Presentimientos en traje de ritual”).
La lúcida mirada de Paul Valéry se detiene en la rapidez del movimiento: “Después de todo, las sensaciones de esos pájaros, [...] qué brillante proximidad entre la decisión rápida y el acto de todo el cuerpo, lo que en el hombre queda restringido al parpadeo: el gesto ya es lento, el movimiento entero horriblemente lento, en nosotros” (Cuadernos). Rilke, por su parte, exige detenerse en la lentitud del movimiento: “Para escribir un solo verso es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las florecillas al abrirse por la mañana” (Los cuadernos de Malte Laurids Brigge). Los pájaros, inabarcables rupturas de las tradiciones evolutivas, paradojas inagotables, belleza infinita. (DGD)]
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P O S T A L E S / D G D / E N L A C E S
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