miércoles, 8 de abril de 2026

Reunión (34). Verdad y mentira, 2

 

DGD: Postales, 2022-2025.

 

r e t r a t o s   (e n)   (c o n)   p o s t a l e s

Reunión (34). Verdad y mentira, 2

 

Misteriosa es la conclusión de Tertuliano; generalmente se interpreta como la veracidad de la fe basada en su propia irracionalidad (“Creo porque es absurdo”), pero es susceptible de otra lectura: sólo lo imposible puede ser cierto, es decir verdadero, en un mundo que define lo posible (lo verdadero) a partir de premisas falsas.

 


Y acaso las mentiras lo son todo precisamente porque no son verdades; si lo fueran, serían meras parcialidades. El misterio radica en que, antes de ensayar cualquier respuesta al dictum de Musil, sentimos que esa paradoja es más verdadera que muchos otros argumentos lineales (razonables, esto es, razonados).

 


Pessoa reconoce dos categorías distintas: la verdad y lo real. Para la mentalidad occidental, el mundo debe primero ser “verdad” para sólo entonces poder definirlo como “real”. Stefan Zweig, en su incisivo retrato de Tolstoi, escribe: “Inconscientemente, el problema primitivo: ‘¿Qué había de falso en mi vida?’, se amplía y abarca a este otro: ‘¿Qué hay de falso en la vida de todos nosotros?’, y con esto se convierte en crítica de la época, en crítica del presente”.

 


La crítica de la época, la crítica del presente, no son opciones sino exigencias. En el discurso social, asevera Wilde, la verdad es rechazada: la retórica de lo falso resulta fácil, inmediata, manejable, mientras que lo verdadero implica aquello que ha sido transformado, de necesidad fundamental de la vida humana, en incomodidades de la vida social: esfuerzo de la inteligencia, apertura de la mirada, ahondamiento de la conciencia.

 


El realismo no es fidelidad a lo real sino su máxima manipulación. Los opuestos significativos no son verdad y mentira, sino realidad y realismo. El modo en que Kafka escapa a los laberintos lógicos es simple por antiguo: ¿desde cuándo ciertas voces que siguen insobornablemente presentes vienen diciendo que la verdad no es un asunto del cerebro sino del corazón?

 


La ficción suele concebirse como mentira (artilugio, ilusión, make believe), pero para John Barth es enteramente al revés: la ficción —al menos en su mejor expresión— es el impulso creativo que intenta contrarrestar las distorsiones que son la esencia de la vida cotidiana.

 


Antes de aceptar algo como verdadero, se le demanda que sea creíble. Decir una verdad es sólo la mitad del camino; la otra mitad se llama credibilidad... o verosimilitud; esta última palabra implica que por más evidente que sea una verdad, no será aceptada si no adopta además la serie de características de lo que es socialmente aceptado. Así, lo que termina por aceptarse es lo que puede creerse, que es lo que debe creerse, que es lo que quiere creerse. Es por ello que Aldous Huxley se opone a la idea de la verdad como un discurso monolítico y fijo: “Todo absolutamente cierto hasta aquí, pero falso si no va más allá”. La verdad es necesariamente dinámica, como la luz, y si se detiene se convierte en oscuridad. (DGD)

 

* * *

 

P O S T A L E S  /  D G D  /  E N L A C E S

Voces de Antonio Porchia

Postales

Postales de poesía

 


No hay comentarios: